Piezas periodísticas construidas sobre el análisis del Fondo Solidario de Crédito Universitario (FSCU) chileno, 2015-2026. Cada pieza es autónoma y citable: incluye fuentes, metodología y acceso al dataset.
Nueve nóminas oficiales revelan que los morosos del FSCU no son deudores coyunturales: son un problema estructural. La mayoría lleva ahí desde 2015 y la probabilidad de pagar cae con los años.
Más de la mitad de los 100 mayores morosos no aparecen con ninguna propiedad ni vehículo en el SII. El patrimonio total del top 100 equivale apenas al 12% de lo que adeudan.
De las 26 universidades del CRUCH, sólo una logra que casi uno de cada cinco deudores salga de la nómina. Qué podría estar haciendo distinto y por qué importa replicarlo.
Un cruce con 5,2 millones de perfiles profesionales identifica dónde trabajan las personas que mantienen deuda por más de cinco años. Las empresas no son morosas: las personas que cobran sueldo en ellas sí.
La industria que más paga su crédito educativo es la minería. La que más acumula es la educación. El mecanismo del FSCU termina cobrando preferentemente a quienes más ganan — y acumulando intereses sobre los demás.